Menos es Más en Tu look habla

Asun Mayor 


El viejo continente, el parque temático de arte, historia y cultura para el resto del planeta, lleva una temporada de abdicaciones. Empezó la casa de Orange-Nassau, siguió la de Sajonia-Coburgo-Gotha, más conocida como casa real de Bélgica, y ha seguido la casa real de España, con la ceremonia más austera.    

Reina Letizia
 Reina Letizia,  Foto: abc.es

La austeridad no es nueva en la casa real de España. La reina Isabel II tenía por costumbre destinar a obras de caridad el mismo importe que se destinaba a los fastos en la corte; su nuera, la reina María Cristina, habituada a la severidad de los Habsburgo y observando luto riguroso por el fallecimiento del rey Alfonso XII, redujo las celebraciones a tal mínima expresión que servidumbre y nobleza se quejaban de lo aburrida que era la vida en la corte, no digamos en palacio. Ya en el exilio, la familia real española, excepción hecha de la reina Victoria Eugenia, anduvo muy cerca de pasar privaciones, tan cerca que la muerte del rey Alfonso XIII, en el más absoluto anonimato, inspiró estos versos inéditos, atribuidos a Agustín de Foxá: "en una cama de hotel / yace muerto el rey de España".



Diana de Gales, Museo Iconos de moda Newbridge, Irlanda
Diana de Gales, Museo Iconos de moda Newbridge, Irlanda



Y austeridad ha sido la nota de los nuevos reyes. El uniforme de capitán general del rey Felipe eclipsó a todos los fracs, smokings y trajes oscuros. La reina Letizia lució unos pendientes de diamantes y la alianza matrimonial como únicas joyas. ¿Signo de los tiempos? ¿Voluntad de marcar una línea de actuación en un país que está apenas saliendo de la peor crisis de su historia? ¿Estrategia? Lo más probable es que se haya tratado de una mezcla de estos y más factores, pero lo cierto es que el efecto fue una actitud que imponía respeto.







Austeridad es también la nota del papa Francisco. En una entrevista[1] concedida a Henrique Cymerman, el papa comentaba que el pueblo perdona deslices amorosos a su pastores y perdona también deslices doctrinales; lo que no perdona, sin embargo, es que sean ostentosos y no vivan la pobreza. Sin entrar en disquisiciones ascéticas o teológicas acerca de tener o no tener o de la supuesta libertad interior que proporciona el no estar atado a aspectos materiales, hay que reconocer que el mensaje que envía la pobreza como virtud, no el pauperismo chocarrero con el que millonarios y nuevos ricos de pacotilla pretenden cerrar la boca de la crítica, es un mensaje atractivo. La austeridad, la sencillez ― que a estas alturas ya sabemos que no están reñidas ni con la elegancia, ni con el señorío, ni con el saber estar ― son virtudes profundamente seductoras por su autenticidad.



Diana de Gales, Museo Iconos de moda Newbridge, Irlanda
Diana de Gales, Museo Iconos de moda Newbridge, Irlanda

1 comentario:

  1. Muy buena entrada y muy bien documentada. Da gusto leerla.
    Me parece perfecta la idea que transmites y creo que la austeridad es una virtud un tanto olvidada, pero que deberíamos recobrar.
    Y me parece genial que en la ceremonia de entronización de los nuevos reyes no haya habido un exceso de boato y festín.
    Con todo algo más de empaque y de aspecto de realeza le hubiera sentado bien a la nueva Reina, al lado del uniforme de su marido parecía desteñida y encogida.
    No hacían falta joyas, es cierto, pero quizá sí, un peinado de ceremonia y un plus de elegancia. Es la nueva primera dama de la nación, no una chica cualquiera que se viste para la boda de su hermana.
    Hay cosas como la monarquía que son puro símbolo y si pierden su esencia dejan de tener sentido.
    En resumen austeridad sí, en este momento es imprescindible, pero sin perder de vista la posición y la representatividad.

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