A PROPÓSITO DEL 4 DE JULIO

Por Asun Mayor

Ayer fue 4 de julio. De Miami a Seattle, de San Diego a Bangor y de Wainwright a Honolulu, las barras y estrellas de la old glory ondearon al viento, se consumieron toneladas de hamburguesas, ensaladas, mazorcas de maíz asadas en su panocha y helados de todos los sabores imaginables, mientras el humo de millones de barbacoas llenaba el cielo. Cuando las columnas grises desaparecieron de la vista, los jardines y parques se iluminaron con estrellas rojas, verdes, amarillas y azules, girasoles dorados que giraban sobre sí mismos, fuentes de luz que desaparecían en segundos y palmeras que derramaban dátiles blancos y brillantes sobre los espectadores.
Foto: annainherwonderland.com
Julio es el mes de algunas independencias señaladas, dentro de unos días serán nuestros vecinos del norte quienes celebren su fiesta nacional. Y es curioso que España, un país cuya última invasión por una potencia extranjera data de 1808 (en Europa, solo Inglaterra tiene una fecha anterior, en el siglo XI) no celebra su independencia. Lejos, fuera de toda memoria, queda la época en la que el 2 de mayo era fiesta nacional. El 12 de octubre, dejemos Zaragoza aparte, pasa bastante sin pena ni gloria.

¿Está pasado de moda querer al propio país o es que, a los españoles, España no nos dice nada? Sin entrar en consideraciones políticas, qué duda cabe que nuestra historia, reciente y no tan reciente, pesa. Quizá por eso los españoles, ese colectivo del que Machado dijo "de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa", somos especialistas en valorar más lo ajeno que lo propio, como si lo extranjero, por el solo hecho de serlo, ya fuera mejor. 


Como dice mi madre "envidias con roquefort"
Foto: anfitrionmr.blogspot.com.es

Eso explicaría, por ejemplo, que nuestros supermercados rebosen de productos extranjeros mientras que encontrar productos españoles en otros países es una labor complicada. Y sin embargo, la calidad y cantidad de la producción artística del llamado Siglo de Oro no se ha superado, nuestra cocina está calificada en Estados Unidos como "la meca de la cocina", el español es una lengua hablada por cerca de 600 millones de personas y subiendo, y hay cátedras de filología hispánica e  historia de España en las universidades más prestigiosas del mundo.


Y, mira por dónde, ese aparente defecto, valorar lo ajeno ante lo propio, ha podido convertirse en virtud, porque España y sus españoles son hoy en día muestra clara de país progresista y de mentalidad abierta. Hay españoles por todos los rincones del planeta, asimilados a la sociedad en la que viven sin perder sus raíces y recientemente, miles y miles de jóvenes han engrosado este número porque la peor crisis de nuestra historia les ha echado de este país que es el suyo y del que, con toda probabilidad, de otra manera no se hubieran ido. Dejando aparte la tragedia que supone que un país no sea capaz de ofrecer empleo a quienes son su futuro, el enriquecimiento personal que conlleva vivir en otros lugares y convivir con otros usos y costumbres es un bagaje personal que el dinero no puede comprar. Por eso, porque no hay mal que por bien no venga, incluso la crisis habrá tenido una cara positiva: nuestros chicos y chicas serán personas tolerantes, de mentalidad abierta, capaces de aceptar la diferencia. Y si es en esos valores en los que educan a sus hijos, ¿qué más podemos pedir?

1 comentario:

  1. Asun, el nuestro sigue siendo el país de las dos Españas de Machado.
    Llevamos sellada a fuego un vergüenza nacional que ni tiene sentido, ni lo ha tenido nunca.
    Es cierto que nuestros gobernantes a través de la historia han sido, con honrosas excepciones, un montón de incompetentes que nos han llevado a un desastre detrás de otro.
    Pero en lo individual España ha sido siempre la cuna de grandes hombres y mujeres y posiblemente la obligación que se impone a nuestros jóvenes más preparados de marchar a vivir fuera si quieren trabajar, sea para ellos la esperanza de poder salir de ese aura mediócritas que tanto parece gustar a los que están en el poder y que nos impide por un lado progresar y por otro sentirnos orgullosos.
    Me ha encantado tu artículo, muy lúcido

    ResponderEliminar